No es fácil abordar el tema que estamos abordando, hablar sobre lo que es, debe o debería ser una mujer es complicado (para los hombres también; pero ese no es el tema). La feminidad es y siempre ha sido tema de debate, desde la feminidad "clásica" de buena mamá y esposa que ha sido reforzada por anuncios publicitarios de sazonadores de comida y artículos de limpieza hasta la feminidad "capaz y controladora" de anuncios sobre mujeres de alto rango laboral.
¿Qué es una mujer? Honestamente no puedo conceptualizar ese concepto, es más un sentir que un conjunto de palabras y me duele mucho ver que la belleza que involucra ser mujer sea arrinconada y ultrajada por estas imagenes prediseñadas y distorsionadoras de la realidad ofrecidas por los medios y aceptadas por nosotros.
No se puede seguir un modelo de belleza como pretenden hacernos creer algunas empresas de cosméticos, no todas pueden tener una belleza física que impacte a los hombres y detenga el tránsito, no a todas les gustan las compras como dicen los bancos y casas comerciales,a muchas mujeres les provoca un dolor de cabeza comprar zapatos en vez de la satisfacción descrita por los medios.
Hay mujeres que aman la aventura, el deporte, hay otras que aman las manualidades y el color rosado, a otras les encanta ponerse vestidos, otras prefieren estar con ropa sport, hay profesoras, adorables madres, cariñosas esposas, fuertes boxeadoras, excelentes tablistas y a pesar de tantas diferencias entre una mujer y otra podremos decir que todas -o al menos la gran mayoría- pueden ser un excelente modelo. ¿No es así?
Ser mujer es un camino en el cual no pueden ni deben haber delimitaciones, cada una es única y por lo tanto cada camino es singular. Dejemos de buscar modelos y si los tomamos no los tomemos como un ideal, tomemoslos como ese hilo de oro en medio del laberinto del fauno, tomemoslos como algo que nos ayuda, algo que nos apoya; pero no como algo que nos dice que es lo que debemos hacer y ser.



